Siempre andamos buscando la fuente de la juventud.
Pero no solamente la juventud está en la apariencia física, sino en la mente,
pues el ser humano está constituido por mente y cuerpo. El buen estado de ambas
partes contribuye a lograr la juventud “eterna”.
El envejecimiento es rigidez, mientras que la juventud
es flexibilidad. A medida que envejecemos, muchos buscan la estabilidad que es
sinónimo de estancamiento. Y algo que no se mueve, es porque ya está muerto. En
cambio, la flexibilidad implica en dejar ir a las cosas, no apegarse a nada ni
a nadie, pues nada es tuyo ni la vida misma. Todo cambio genera movimiento.
Pues la vida es un constante cambio. Frenar el cambio, es luchar contra la
corriente, contra la naturaleza. No debemos resistirnos al cambio, hay que
adaptarnos.
Existe tres tipos de edades: edad cronológica
biológica y mental. La cronológica está referido a la edad de tu DNI (Documento
Nacional de Identidad). La biológica, se refiere a la apariencia física del
cuerpo. Y la edad mental, es la que tú determines. Esa edad es la más
importante, pues existe una relación entre mente y el cuerpo.
¿Cómo es una mente joven?- Es dinámica, inquieta,
explorador, curioso, entusiasta, espontáneo, alegre, vivaz, adaptativo. El
joven goza de la vida, juega, se ríe. Para ir al compás de la juventud es
necesario: 1) Escuchar y baila música alegre; 2) Hacer ejercicios; 3) evitar
los problemas; 4) Lea, aprenda. Amplíe su conocimiento y vocabulario; 5)
disfrute el presente, no se preocupe del futuro; 6) Adáptese a los cambio.
Finalmente, La vida continúa. “Las personas no
envejecen, se vuelven viejas cuando dejan de crecer” y aprenda a crecer y nunca
deje de aprender. ¡ Y a festejar el 12 de agosto que es el Día Internacional de
la Juventud, proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas!
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